Estudiantes de alto rendimiento académico de la ULA recibieron Orden Luis María Rivas Dávila

 

En honor a este insigne prócer merideño, la ULA otorga esta orden a sus estudiantes. En honor a este insigne prócer merideño, la ULA otorga esta orden a sus estudiantes.

Las autoridades universitarias de la Universidad de Los Andes realizaron, este martes 2 de abril de 2013, la entrega de la Orden Luis María Rivas Dávila a los diez mejores estudiantes con altos índices académicos de sus carreras de  las distintas escuelas  de las once facultades y de la extensión de Tovar. Esta distinción, creada en 1985 por el rector Pedro Rincón Gutiérrez, se otorga cada año con motivo del Día del Estudiante. En esta oportunidad se cumplió el acto correspondiente al 21 de noviembre de 2012.

La orden fue entregada por el rector, Mario Bonucci Rossini, quien estuvo acompañado por la  vicerrectora académica, Patricia Rosenzweig Levy, el secretario José María Andréz Álvarez  y el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, profesor Raúl Huizzi.

De unos 250 estudiantes que estaban seleccionados para recibir tan alta distinción, solo acudieron al Aula Magna de la ULA unos 90 aproximadamente. Se cree que ello se debió a que el acto se realizó el segundo día luego de haberse reiniciado las clases por el asueto de Semana Santa, lo que pudiera haber  incidido en la poca asistencia de los condecorados.

Sin embargo, la emoción y el entusiasmo de los jóvenes estudiantes se hizo presente en el acto, quienes acompañados de  amigos, familiares y compañeros de clase,  recibieron la orden con toda humildad y respeto a la institución.

Minutos antes de comenzar el evento, la Vicerrectora Académica dijo a los periodistas presentes que una vez más la Universidad de Los Andes rinde un  reconocimiento a todos aquellos estudiantes que toman muy en serio y con responsabilidad su verdadero papel dentro de la universidad como es el de rendir en sus estudios académicos.

“Es realmente impresionante y gratificante, ver cómo en todas las facultades, núcleos y extensiones, existen estudiantes realmente brillantes, muy dedicados a sus estudios y que realzan el nombre de nuestra universidad.”, expresó la profesora Patricia Rosenzweig Levy.

Por su parte, el rector Mario Bonucci Rossini, antes de finalizar el acto, felicitó a los galardonados en nombre de las autoridades universitarias y relató la importancia de la Orden Luis María Rivas Dávila y en nombre de quién está dedicada. Es por ello, que buscamos en la Internet parte de esa historia para ofrecérsela a quienes lean esta nota periodística.

Luis María Rivas Dávila

Luis María Rivas Dávila, nació en Mérida en 1778. A los 17 años ingresó en el Colegio Seminario de San Buenaventura y en 1801 se trasladó a Caracas, donde comenzó a estudiar Derecho, sin embargo no terminó sus estudios, también ese mismo año contrajo nupcias. Rivas Dávila fue el elegido para traer la invitación de su alteza la Junta Suprema de Caracas al Ayuntamiento merideño para formar una Junta Superior Gubernativa defensora de los derechos de Fernando Séptimo, ante la amenaza de pasar todos al dominio de Napoleón. Cumplido su encargo, el joven merideño se enfermó gravemente de fiebre perniciosa, que lo mantuvo en cama por tres meses en Barinas. A duras penas arribó a Mérida en Septiembre, lo que explica porqué nuestra ciudad fue la penúltima en confederarse después de los sucesos ocurridos en Caracas en abril. Cuando regresó a Caracas en calidad de Diputado Especial de la Junta de Mérida ante la Suprema de aquella ciudad, fue designado Comisario Ordenador de los Reales Ejércitos, sin tener ningún conocimiento castrense ni haber disparado nunca un tiro.
Valiosos servicios prestó el prócer merideño a la naciente República, por los cuales fue ascendido por directísima y sin haber sido nunca militar, al grado de Coronel. Sirvió con Miranda en la toma de Valencia en el malhadado año de 1812 y fue también Secretario del Tribunal Revolucionario.
En la Batalla de La Victoria, Rivas Dávila fue mortalmente herido y cuando el cirujano le extrajo de su cuerpo la bala de fusil que le segó la vida, promulgó su discurso sublime: "Llevadla a mi esposa, y decidle que la conserve, y se acuerde de que a ella debo el momento más glorioso de mi vida, aquel en que he perecido, defendiendo la causa de mi suelo. Muero contento: Viva la República".

(http://antonioactivadorcultural-cultura.blogspot.com/2010/05/luis-maria-rivas-davila.html ) (Ramiro Sánchez T. CNP: 4.766)